Justificación

La creación de la Escuela Hospital Nacional de Niños en febrero de 1955 tuvo como fundamento la atención del niño hospitalizado, debido a que se identificaron necesidades a nivel educativo en estos infantes, y que se reconoció que el acto de la hospitalización trae implícito cambios significativos en la cotidianeidad del niño y su familia.

Además, la hospitalización conlleva una serie de reacciones emocionales como la ansiedad producto de la separación, la enfermedad, la situación angustiante que, independientemente de su madurez para procesarla, altera en mayor o menor grado, su ámbito personal, familiar y escolar.

El Hospital se convierte de repente para el niño en su espacio vital, desapareciendo sus referentes afectivos inmediatos, casa, Escuela, familia, amigos, a lo que se debe agregar la interacción con personas desconocidas: médicos, enfermeras, nutricionistas, psicólogos, estudiantes, personal administrativo, damas voluntarias y otros factores como cambios de horario, movilización, reposo obligado, medicamentos y tantas otras variables que marcan la permanencia hospitalaria.

Al considerar estas necesidades y en respuesta a lo que se dispone en nuestra legislación, específicamente en la Ley 7600 “Ley de Igualdad de Oportunidades para Personas con Discapacidad” y el Código de la Niñez y de la Adolescencia, el Programa de Niño Hospitalizado brinda a los niños la atención requerida en las distintas áreas del desarrollo y el aprendizaje.

Por lo tanto se considera importante la implementación de programas a nivel nacional por parte del Ministerio de Educación Pública que incluyan la atención del niño hospitalizado y su respectivo seguimiento, y el fortalecimiento de los ya existentes en la Escuela Hospital Nacional de Niños, para dar apoyo a los niños con necesidades educativas especiales, ampliando este concepto a los niños con dificultades de salud, por medio de planes de seguimiento que incluyan el aula hospitalaria, el domicilio y el aula ordinaria, respondiendo así, a la Educación Inclusiva (Escuela para todos) que involucra dentro de sus fines la atención tanto a niños de sistema regular como a los niños hospitalizados y aquellos que presentan enfermedades crónicas y se encuentran ingresados en un centro Hospitalario.

Es necesario resaltar que el Hospital Nacional de Niños es hoy un Centro de Especialidades Médicas, lo que justifica aún más el trabajo que realiza la Escuela Hospital Nacional de Niños en función de las necesidades específicas de cada niño, considerando que esta población requiere de una atención especializada e integral, para el mejoramiento de su calidad de vida.

Los educadores de la Escuela Hospital Nacional de Niños se han convertido en agentes de cambio en la formación de personas que puedan hacer suyo el fenómeno de la educación, mediante programas de apoyo educativo como una alternativa en la reducción de la ansiedad infantil hospitalaria.

Es importante mencionar que un estudio realizado en el servicio de Pediatría de los Hospitales “Universitario del Río Hortega” y “Clínico Universitario” de Valladolid, España, en el año 1998, apoya la iniciativa ante la intervención de las necesidades educativas y asistenciales del niño hospitalizado y en las que pueda presentar su familia.

Se considera además que, el niño y el adolescente hospitalizado podría tener respuestas negativas ante una hospitalización, entre ellas: trastornos de conducta, retraso en el desarrollo psicomotor, problemas de aprendizaje, llanto y depresión.

La intensidad de estas respuestas dependerá del grado de información que ellos manejen sobre su condición actual de salud, cantidad y tipo de apoyo que reciba del personal y la familia, la edad y nivel de desarrollo, la capacidad de resistencia y la experiencia previa.

En este particular la Escuela Hospital Nacional de Niños por medio de sus programas da respuesta a las necesidades de desarrollo y aprendizaje del niño y adolescente, mediante una intervención programada por un equipo multidisciplinario.

Esta labor compromete no sólo al personal de esta Escuela y a los padres de familia, sino también al sistema educativo y de salud. De esta manera será posible garantizarle al niño la continuidad o el inicio de su proceso de enseñanza-aprendizaje.